La novela
El último secreto de Eva Braun, del escritor argentino
Enrique Amarante, lleva al lector al apasionante mundo del espionaje y las operaciones secretas de los aliados y los nazis al término de la
II Guerra Mundial. Y aunque mucho se ha escrito sobre estos temas, nunca la realidad se había unido a la ficción en la forma que la documentación existente permitió a Enrique Amarante fusionar en su ópera prima.
Espías aliados, alemanes e italianos desplegaron todo su ingenio y planificaron arriesgadas estrategias en Roma, Berlín, Buenos Aires, Madrid, Barcelona y Bariloche, a lo largo de situaciones en las que Eva Braun posee un último secreto.
La incógnita es si se animará a develarlo o lo llevará con ella a la tumba. Un final inesperado y dramático sorprenderá al lector, dejando un final abierto sobre el que algunas hipótesis y leyendas aún perduran pese al tiempo transcurrido desde que tuvieron lugar los acontecimientos.
¿Y sí Hitler no murió en Berlín y pudo huir a la Argentina?
Al promediar la segunda guerra mundial, Adolfo Hitler se reunió con su secretario, Martín Borman, a quien le confió que -a pesar del hasta entonces arrollador avance de sus tropas- estaban surgiendo factores y perspectivas mediatas preocupantes. Entre ellos el creciente poderío militar de Rusia y la entrada en la contienda de los Estados Unidos, por lo que ante la posibilidad de una futura derrota, ordena estudiar un plan alternativo que le permita a la Alemania del III Reich seguir la lucha desde un lugar del mundo ubicado fuera de Alemania.